Cuando decides alcanzar tu meta, debes aprender que tienes que enfrentarte a ti misma

POR Isabel Aznar
01/07/2021

La mayoría de las veces, creemos que no podemos cumplir nuestras metas.

Esta sensación nos frustra y hace que dejemos de confiar en nosotros mismos. 

 

 

Y yo te pregunto a ti, 

 

¿qué crees que es lo que no te deja cumplirlas? 

 

  • ¿Falta de dinero?
  • ¿Miedo a perder?
  • ¿Miedo a enfrentarte a ti misma?

 

Cuando decides alcanzar tu meta, debes aprender que tienes que enfrentarte a ti misma.

 

 

Nunca podrás alcanzar lo que verdaderamente quieres desde el pasado y la mayoría de las veces, creemos que lo mejor que tuvimos está en el pasado. Perdemos el tiempo criticando a los demás, culpando a otra persona para justificar nuestro miedo y lo peor de nosotros, es que la critica que hacemos del resto de las personas es lo que tenemos guardado en nuestro corazón.

 

¿A ti también te ha pasado?

 

Si es que si: ¡No te sientas más culpable todavía!

 

Tengo una buena noticia para ti.

 

En realidad, este pensamiento del que hablamos que nos hace dudar de nosotros mismos, es lo que nos hace tener una distorsión de la realidad, provocada por tu mente. En palabras resumidas, son mentiras que te cuentas y depende del diálogo que utilices, te motivan o te desmotivan.

 

La verdad es que depende de lo grande que sea tu meta, es lo que tú debes de crecer. Y para crecer, tienes que entender que tienes que cambiar tú. Esto se une a que tienes que cambiar tus pensamientos, soltar tus recuerdos, (no quiere decir olvidarlos aunque a veces es mejor que si, si sientes que te atan) y dar el paso que llevas tanto tiempo pensando en dar pero no te atreves porque te da miedo de perder el pasado, que ya no te aporta. 

 

Hay 3 pasos que tienes que aceptar para que el cambio EMPECE A PRODUCIRSE: 

TIENES QUE ACEPTAR que: 

 

  • La vida no cambia para ti. 
  • Tus relaciones no cambiaran para ti. 
  • Y tu salud no mejorará si tu no te tomas enserio tu alimentación y tu equilibrio emocional. 

 

 

¿Te has fijado que la mayoría de las personas, cambian cuando aceptan cambiar?

 

 

¿Recuerdas a alguna persona que haya cambiado su vida considerablemente?

 

Quizá sea una persona que hace mucho que no veías y de repente te lo contó todo lo que había conseguido. También puede ser que hayas estado cerca de ella, y hayas visto su progreso. Lo peor de todo es que te comparas con ella y tienes la sensación de perder el tiempo y tu mente te da argumentos por los que debes quedarte como estás aunque no quieras. 

 

Esta persona en la que estás pensando ahora mismo, seguramente que siguió unos pasos y con el tiempo, ves a una persona que está equilibrada, enamorada de su trabajo, se siente saludable y aparentemente está vital. Delante de ti, ves a una persona que se siente realizada. Cuando la ves, tú piensas que podrías sentirte igual pero sabes que tienes miedo y no lo reconoces, entonces te da envidia, aunque sea sana. Empiezas a compararte, pero te callas... 

 

 

¿Sabes una cosa?

 

El cambio se produce cuando tú aceptas cambiar y confías en que todo lo que estás haciendo, es por tu bienestar y gracias a ello tú cambias.

 

 

El cambio se produce cuando esa persona te muestra que puedes cambiar y sustituyes el sentimiento de envidia por admiración. Tomas la decisión que llevas tanto tiempo esperando y por fin de una vez por todas, sabes que vas por buen camino. Solo tienes que aceptar que puedes construir lo que verdaderamente deseas. 

 

 

En tu interior,

hay un secreto que se hace presente en tu recuerdo y tienes dos polos. 

 

 

El recuerdo del pasado, seguramente te esté frenando toda tu vida. Mientras que, al mismo tiempo, tu intuición te esta animando a que des el paso que llevas tanto tiempo pensando en dar. Pero pensar que lo harás y no hacer nada para descubrir el secreto que te dará la solución que necesitas para cambiar tu vida, es perder el tiempo. 

 

Cuando tienes Fe en lo que estás haciendo, es cuando tú cambias y tú vida cambia. 

 

Para ello, tienes que aceptar que dentro de ti, hay 2 mensajes clave que pueden cambiar tu vida o, por el contrario, destruirla. 

 

  1. El mensaje de tu mente: Es el diálogo que te frena, que te debilita y que te hace que te resistas al cambio. 
  2. El mensaje de tu corazón: Es el mensaje que te dice que confíes, que sigas hacia adelante y que si sigues, todo saldrá bien. 

 

Son los dos extremos de uno mismo. ¡Todos los tenemos! Todos tenemos la parte oscura y la parte clara en nuestra vida. 

 

Y entre medias, está la parte tienes que aprender a moverte en la escala de los colores más claros. Son el equilibrio en tu vida y gracias a ello, puedes encontrar la parte de tu mente: 

 

LA RAZÓN

 

 

 

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Cuando razonas el motivo por el que vas a cambiar y empiezas a planificar las acciones para que se produzca el cambio que quieres en tu vida, entonces empiezas a dar los pasos recurrentes que necesitas para que tu vida funcione. 

 

 

La propia vida te lleva hacia el destino que te mereces y si te resistes,

ese destino no aparecerá jamás 

¡Perderás la oportunidad! 

(otra vez)

 

 

Solo tienes que confiar en que lo que estás haciendo funciona.

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