Las sorpresas de la zona de disconfort

Autor: Isabel Aznar - 30/07/2020

Creo que uno de los mayores dolores es cuando eres consciente que estás sola en esta vida.

 

Naciste sola. Creciste sola y en el proceso no te planteaste qué sucedería con tu vida y mucho menos, cómo irían las cosas.

 

En esa época, no necesitaste demasiado, todo llegaba hasta ti. Quizás tus padres tus profesores o, tutores te ayudaron.

 

El caso es que no te planteabas que sucedería. Ese planteamiento empezó después, cuando decidiste empezar a crear tu propia vida. 

 

Fue tu mente quien de dijo que no serías capaz y que no tendrías los resultados que querías.

 

La repetición de esa creencia, se convirtió en algo normal en tu vida y ahora, tienes que volver a aprender que estás sola. Todas las relaciones son intereses. 

 

Interés por miedo a sentirse solos, interés económico, interés por algo que puede salir bien... interés por no morir solos.

 

Si estás enferma, si te mueres sola que más da. Todo es un ratito y cuando ese ratito acabe, tú volverás a la fuente de la vida. 

 

¿Por qué obligar a tus seres queridos a pasar por ese agonizamiento que tu estás pasando? 

 

¿Eres tan egoísta que no eres capaz de aceptar que todo eso lo creaste tú?

 

Quien quiera estar a tu lado, te lo demostrara y estará. Sin que tu obligues a esa persona. 

 

¿Has visto lo que hacen los animales cuando van a morir? Se esconden y aceptan su muerte sin sufrimiento para ellos, sin sufrimiento para los demás. Saben que lo tienen que pasar. 

 

¿Sabes que es lo que más miedo te da perder? La vida por eso creas apegos. Crees que esos apegos te salvarán siempre. Puedes despitarte decir que la culpa es de los demás, pero lo que realmente te da miedo es enfretarte a ti misma. Cuando estés en tu lecho de muerte y te preguntes: 

¿He aprovechado mi vida? 

 

Los animales no tienen intereses por la vida, viven su proceso y ya está. Si es facil como si no lo es, no se lo plantean. Lo viven.

Si quieres salir de esos intereses que comentabamos antes, tienes que valorarte tu.

 

Sé sincera contigo misma. Deja de poner buena cara a tu entorno. Cuando os juntáis recuerdas todo lo que ha sucedido, todo lo que esconden y jamás fueron claros por sus propios miedos.

 

Nadie está en esta vida para salvarte, tampoco las personas que tienes a tu alrededor te salvarán. 

 

Solo te salvas tu, cuando eliges por ti, por tu bienestar. 

 

En ese momento, cuando te estés ahogando. Muchas veces no la conocerás otras quizás si, llegará la persona adecuada, la persona que te dará la mano para que te levantes. Te ayudará, sin compromiso, sin más. Seguirá andando. En ese momento alucinarás todo lo que pueden hacer las personas sin conocerte y sin nungun compromiso, solo incondicionalmente. 

 

Aprenderás, que te salva la vida la zona de disconfort, donde las aventuras comienzan y donde tus reglas acaban.

 

¿Estás preparada para vivir la vida que tú eliges para ti?

 

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