Prepárate para volar alto

Autor: Isabel Aznar - 01/08/2020

Hay dolores que no se reparan nunca.

 

Suele suceder cuando has vivido una experiencia dolorosa incluso traumática. 

 

Te habrás dado cuenta alguna vez que, te apoyas en las personas de tu entorno porque crees que te ayudarán.

 

Esperas de ellas, que puedan darte una solución, un motivo que alivie tu dolor.

 

Muchas veces, el dolor aparece cuando esperas de los demás, algo que tú no te estás dando.

 

En ese momento, empiezas a juzgar todo lo que sucede a tu alrededor, dejas a un lado lo que tú deseas para ti y lo conviertes en lo que quieres que los demás hagan para ti.

 

Ten en cuenta que, todo lo que hace tu entorno, es lo mejor que pueden hacer. No saben hacerlo de otra manera.

 

Aunque te duela, tienes que mirar por ti. Elegir lo que tú quieres para ti y que es lo que te hace sentir bien, porque tú lo eliges.

 

Tienes que deshacerte de todo lo que te duele, de todo lo que te ata, para mejorar tu y tu vida.

 

Tienes que superarte cada día, decirte lo mucho que vales y sobretodo, tomar una decisión y decidir que lo conseguirás. No por demostrar que puedes, sino por ti.

 

Los dolores irreparables son los dolores que desgarran el lazo kármico. Es el lazo energético que te ata a tus ilusiones, a las esperanzas.

 

Pero lo que realmente duele, es lo que te ata a todo lo que tú no te has dado, por tus limitaciones mentales.

 

Deja de hacer responsable de tu vida a tu entorno, y hazte responsable de tu vida tu.

 

Solo así, conseguirás tener una vida próspera. 

 

Mira por ti, mira por tu realidad. Mira por todo aquello que deseas para ti y no te conformes con menos.

 

Tienes que darte la oportunidad de tener todo lo que mereces. Trabajar mucho, si. En todos los sentidos todos.

 

Pero el sentido más importante, es que trabajes en tu identidad. Ella te ayuda a conseguir todo lo que tú deseas.

 

¡Consíguelo!

 

www.maribelula.com